La ecolocalización es el sistema de orientación con sonidos utilizado por ciertos organismos quienes emiten un sonido del cual rebota en un objeto y devuelve un eco que les brinda información sobre la distancia y tamaño. A lo largo de las distintas especies que la poseen, se pueden identificar varios tipos de murciélagos, cetáceos marinos, insectos y aves nocturnas, las cuales poseen diferentes estructuras anatómicas para poder llevar a cabo este proceso. El uso de la ecolocalización va desde la propia ubicación espacial del animal, comunicación, detección de depredadores o como una herramienta de caza.
- Animales con ecolocalización
A diferencia de la superficie terrestre, bajo el agua el sonido viaja 5 veces más rápido, por lo que la manera de realizar ecolocalización en animales marinos varía de los terrestres, además de poseer frecuencias diferentes.
Algunos de los animales que poseen esta ecolocalización son los delfines y los odontocetos (ballenas dentadas), quienes poseen un órgano llamado bolsa dorsal, el cual es clave para la ecolocalización ya que es una bolsa de grasa ubicada en la zona superior de la cabeza. Gracias a esta estructura emiten frecuencias de sonido para ubicar posibles presas u obstáculos, y el eco de estos vuelven al animal y son recibidos por tejido conductor de sonido ubicado debajo de sus mandíbulas, viajando hacia su oído interno.
La ecolocalización de ciertas especies puede ser tan potente dependiendo de sus necesidades, un ejemplo de esto es que los cachalotes pueden detectar la posición de los calamares gigantes, produciendo el sonido más fuerte del reino animal (230-233 dB).
- Impacto del humano
Debido a que estos animales “ven” mediante el sonido en el agua, es de vital importancia comprender el impacto que tiene la contaminación acústica marina en la vida diaria de los animales, impidiéndoles orientarse y comunicarse correctamente, teniendo como consecuencia por ejemplo, el varamiento de ballenas en la costa.
A medida que aumenta el flujo de comercio vía marítima, existe mayor ruido ya que las hélices de los barcos pueden llegar a provocar ruido de 190 dB, imposibilitando a los animales poder realizar la ecolocalización por el aumento de sonidos extra en el medio marino. Además este no es el único detonante de contaminación acústica importante, la prospección de gas, método utilizado para detectar yacimientos de gas o petróleo tienen el mismo impacto negativo.
¿Cómo podemos hacernos conscientes de una contaminación silenciosa para nosotros? ¿Qué podríamos hacer para solucionarlo? Existen zonas del mar que se encuentran protegidas, en donde la población de estos cetáceos es alta y así se busca evitar el impacto de la contaminación acústica pero, ¿basta con sólo delimitar áreas sabiendo que los animales transitan por varios lugares dependiendo de la época? ¿Cómo podemos llegar a un balance entre el comercio (que no puede detenerse completamente) y la disminución de esta contaminación? Les invitamos a reflexionar sobre el tema.
Referencias:
Collection, P. N. N. G. I. (2021, 15 febrero). Muchos animales como las belugas, los murciélagos e incluso los seres humanos, emiten sonidos para luego escuchar el eco y orientarse o determinar la ubicación de objetos o animales en el espacio. National Geographic. https://www.nationalgeographicla.com/animales/2021/02/ecolocalizacion-el-sistema-de-sonar-de-la-naturaleza
Demers, M. (2023, 22 agosto). Echolocation in Land vs. Marine Animals. Baleines En Direct. https://baleinesendirect.org/en/lecholocalisation-chez-les-animaux-terrestres-versus-marins/
Contaminación Acústica Marina: la amenaza invisible que pone en peligro a los cetáceos | Ladera Sur. (s. f.). Ladera Sur. https://laderasur.com/articulo/contaminacion-acustica-marina-la-amenaza-invisible-que-pone-en-peligro-los-cetaceos/?srsltid=AfmBOoo77ggR711d1G0QePsfIQcosCrtG3TTjOi7MDAX7yLCgyuLTmqO


